Cómo reconocer a un paciente drogado con «sales de baño»

RECOMENDACIONES DE PRÁCTICA

– Incluir el consumo de catinona en el diagnóstico diferencial de cualquier paciente que presente un comportamiento psicótico paranoide o un delirio alucinatorio. C

– Tener en cuenta que los efectos de la catinona pueden imitar el «delirio excitado» atribuido a la cocaína, la metanfetamina, la PCP y el éxtasis. C

– Considere el uso de benzodiacepinas para controlar la agitación, o de antipsicóticos en dosis bajas para tratar las alucinaciones. C

Fuerza de la recomendación (SOR)

A Evidencia orientada al paciente de buena calidad
B Evidencia orientada al paciente inconsistente o de calidad limitada
C Consenso, práctica habitual, opinión, evidencia orientada a la enfermedad, series de casos

Un trabajador de la construcción de 31 años con antecedentes de consumo intermitente de cocaína fue llevado al servicio de urgencias (SU) por la policía. Estaba esposado y parecía confuso y asustado. La esposa del paciente había telefoneado a la policía después de que él empezara a correr por un campo en persecución de supuestos invasores de su casa. La esposa informó que unas horas antes, el paciente había comenzado a alucinar y se había vuelto muy temeroso después de drogarse.

Su ritmo cardíaco era de 126, la presión arterial de 136/96 mm Hg, y la temperatura de 99,6°F. Durante el examen inicial, el paciente se agitó, intentó agredir a una enfermera y trató de abandonar el servicio de urgencias antes de ser sometido. El análisis de orina para drogas fue negativo para cocaína. Su creatina fosfocinasa era de 850 U/L, la creatinina de 2,32 mg/dL y el nitrógeno ureico en sangre de 27 mg/dL.

El equipo sanitario se enteró de que la droga que había esnifado ese mismo día -y el día anterior- eran «sales de baño».

Este paciente fue uno de los 30 que hemos visto en nuestro hospital universitario en el último año.

Desde principios de 2010, los servicios de urgencias, los centros psiquiátricos y los centros de control de intoxicaciones han visto un aumento en el número de pacientes que abusan de nuevos estimulantes sintéticos -catinonas- que antes se vendían en tiendas de conveniencia y estancos y que a menudo se etiquetaban inocuamente como «sales de baño» o «alimento para plantas». Las ventas han pasado a ser en gran medida clandestinas, vendidas por quienes trafican con metanfetamina y cocaína. Estos productos también están disponibles para su compra en línea y pueden venderse con nombres tan provocativos como «Cloud Nine» o «Rave».1 En 2010, los centros de control de intoxicaciones recibieron 304 llamadas relacionadas con el consumo de estas sustancias; en 2011, la cifra fue de 6138.2

Catinona: Una droga recreativa emergente

Desde hace siglos, los pueblos de África Oriental y de la Península Arábiga utilizan las hojas de la planta autóctona del khat (Catha edulis) por sus propiedades similares a las de la anfetamina.3 Su ingrediente activo, la catinona, es un estimulante del sistema nervioso central que inhibe la recaptación de dopamina.4 En 2005, se importaron a Israel extractos de la planta como «Hagigat» y se promocionaron como estimulantes o afrodisíacos. Estos productos fueron prohibidos por el gobierno israelí en 2008 tras los casos documentados de secuelas cardiovasculares y neurológicas.5

El creciente problema de los análogos sintéticos de la catinona en Estados Unidos. En 2008, se identificaron por primera vez los análogos sintéticos de la catinona en un análisis de las drogas incautadas en Estados Unidos a personas que sufrían reacciones psicológicas por su consumo.1 Desde entonces, dos de estas sustancias, la 4-metilmetcatinona (mefedrona) y la 3,4-metilendioxipirovalerona (MDPV), han circulado por todo el mundo, difundidas por la información en Internet. Aunque los paquetes que se venden como «sales de baño» indican claramente que su contenido no es apto para el consumo humano, los sitios web promocionan estas sustancias químicas como «euforizantes legales».6

Mientras estas sustancias se prohibían en muchos países de Europa Occidental, su consumo aumentó rápidamente en Estados Unidos y en otros lugares, a menudo como alternativa a la cocaína. El aumento del número de informes a los centros de control de intoxicaciones en todo Estados Unidos proporciona pruebas del creciente uso de estas drogas, a pesar de la legislación que prohíbe la posesión y la venta en muchos estados.7 En septiembre de 2011, la Agencia de Control de Drogas de Estados Unidos, haciendo uso de su autoridad de programación de emergencia, hizo que la posesión y la venta de MDPV y mefedrona fueran ilegales en todo Estados Unidos.8

¿Quién está usando sales de baño? Una revisión de las llamadas a 2 centros de control de intoxicaciones en las que participaron 236 pacientes durante un periodo de 7 meses que finalizó en febrero de 2011 sugiere que los consumidores de catinonas son principalmente hombres (78%) y jóvenes (edad modal de 26 años).7 Muchos consumidores de catinonas no utilizan regularmente otras drogas de forma recreativa, y creen que la venta abierta de estas sustancias implica un bajo riesgo.7 Sin embargo, una serie comunicada de un hospital de Michigan indicó que el 69% de los consumidores que se presentaban en urgencias habían reconocido haber consumido drogas ilícitas en el pasado.9

Cómo son las drogas. La mefedrona y la MDPV se suministran en forma de polvos blancos envasados en pequeños paquetes de 500 mg y se venden por unos 25 dólares. La mayoría de los consumidores toman la droga por insuflación nasal, aunque existe una alarmante tendencia al uso intravenoso.7 Los efectos que se pretenden con el uso de estos estimulantes son la mejora de la atención y la energía, así como la euforia. Dosis de unos 25 mg producen estos efectos en la mayoría de los individuos y duran de 2 a 3 horas, lo que lleva a algunos consumidores a repetir la dosis compulsivamente para mantener los efectos.

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