Otras teorías migratorias – Bering Land Bridge National Preserve

Teorías actuales

En el mundo actual, el poblamiento de las Américas es un tema muy debatido. Las pruebas de las teorías que compiten entre sí siguen cambiando la forma de entender nuestras raíces prehistóricas. Mientras que las pruebas de la migración animal están más consolidadas, la historia humana puede ser más complicada. A partir de 2008, los hallazgos genéticos sugieren que una única población de humanos modernos migró desde el sur de Siberia hacia la masa de tierra conocida como el Puente Terrestre de Bering hace ya 30.000 años, y cruzó a las Américas hace 16.500 años. Las pruebas arqueológicas demuestran que, hace 15.000 años, los humanos habían llegado al sur de las capas de hielo canadienses.

Aunque esto puede representar la migración más temprana, no fue la única. Una vez que los primeros humanos llegaron al sur, parece que se produjeron múltiples migraciones durante los siguientes milenios, no sólo a través del corredor libre de hielo, sino también a lo largo de la costa en barco. Sin embargo, las pruebas siguen siendo escasas y a menudo contradictorias, por lo que algunas teorías sobre los «primeros americanos» siguen sin ser concluyentes.

Cómo sabemos lo que sabemos

Desde 1932 hasta la década de 1990, se pensaba que la primera migración humana a las Américas tuvo lugar realmente hace unos 13.500 años, basándose en las puntas de lanza descubiertas cerca de Clovis, Nuevo México. Es posible que haya oído hablar de esto como el «modelo Clovis-First». Sin embargo, en los últimos 20 años, el discurso en torno a la historia de los primeros americanos ha cobrado una nueva luz, que pone en tela de juicio las teorías anteriormente aceptadas y las sustituye por otras aún más impactantes y emocionantes.

Con estas nuevas ideas, había que volver a preguntarse por la historia de los primeros americanos: si esos proverbiales primeros americanos no poblaron el continente a través del puente terrestre de Bering, ¿quiénes eran, de dónde venían y cuándo, y cómo llegaron hasta aquí? Todo comenzó en 1997 con el descubrimiento de un yacimiento arqueológico en Monte Verde (Chile) que data de hace 14.500 años, un milenio más antiguo de lo que se creía que eran los primeros pobladores del nuevo mundo, y que indica que se asentaron mucho más al sur de lo esperado.

Aunque hubo un fuerte debate sobre la datación de los hallazgos de Monte Verde, se planteó una pregunta interesante: si los seres humanos se asentaron en las Américas mucho antes de lo que se pensaba y viajaron hasta Sudamérica, ¿es posible que estos seres humanos viajaran al nuevo mundo a través de una ruta diferente?

Una teoría radical afirma que es posible que los primeros americanos no cruzaran el puente terrestre de Bering en absoluto y no viajaran a pie, sino en barco a través del Océano Atlántico. Aunque las pruebas de esta teoría son mínimas, sus defensores sostienen que los artefactos fueron desarrollados por un grupo europeo anterior y aún más antiguo, conocido como la cultura solutreana. Este estilo tiene un asombroso parecido con el de las herramientas Clovis encontradas en Estados Unidos, lo que podría sugerir que los humanos podrían haber entrado en América desde el este a través de una ruta que ha sido bautizada como la ruta marítima del Atlántico.

Una teoría marítima algo más aceptada se basa en la antropología cultural y la lingüística modernas, afirmando que existe un sorprendente parecido entre las culturas de Australia, el sudeste asiático y Sudamérica. El descubrimiento de un esqueleto de 9.500 años de antigüedad en el estado de Washington apoya en parte esta idea. Apodado el «Hombre de Kennewick», el esqueleto tiene un gran parecido físico con el pueblo japonés Ainu, lo que sugiere que un viaje panpacífico en barco podría haber traído a los primeros americanos a nuestras costas.

Hallazgos más recientes

A medida que la investigación y los métodos de datación mejoran, se pueden derivar conclusiones más creíbles de las pruebas que tenemos ahora. Los yacimientos de todo el país, como el refugio rocoso de Meadowcroft, en Pensilvania, las herramientas de lascas de Page-Ladsen, en Florida, y los coprolitos de la cueva de Paisley, en Oregón, proporcionan ahora indicios más prometedores de que los primeros americanos se dispersaron por el continente hace al menos 14.500 años. En la actualidad, la afirmación más antigua de un asentamiento humano en América se encuentra en el yacimiento de Topper, en Carolina del Sur, que data de hace unos 15.000 años, pero la investigación sigue tratando de descubrir cómo llegó la gente a ese lugar y de dónde vino.

Lo más importante es darse cuenta de que incluso las teorías más actuales y modernas que tenemos son totalmente especulativas y están en continua evolución. La discontinuidad en las escasas pruebas, combinada con las debilidades de los métodos de datación, las discrepancias en los artefactos y la genética, y nuestras propias interpretaciones subjetivas, proporcionan un sinfín de obstáculos que hay que superar. Sin embargo, debido a estos retos, el estudio de los primeros americanos ofrece oportunidades inigualables para ser pioneros en nuevos descubrimientos en un ámbito de nuestro pasado aún muy inexplorado. La teoría de que los primeros americanos cruzaron el puente terrestre de Bering sigue siendo viable, por lo que seguimos celebrando nuestro pasado lejano en las formas en que protegemos y utilizamos nuestros recursos perdurables.

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